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Por Gema G. Hernández
La mayoría de nuestros ancianos hispanos no sabe adónde ir a pedir ayuda cuando necesitan asistencia para seguir viviendo en sus casas con los familiares queridos. Casi todos los programas del gobierno utilizan medios de información en inglés o dan dineros a agencias que no son reconocidas por nuestros ancianos. Por esa razón, es poca la información que les llega y en muchas ocasiones tampoco es fácil de entender lo que allí se explica. Por lo tanto, aunque la información viene en los mejores casos «En Español» las palabras que se utilizan son desconocidas por nuestra gente.
Mi objetivo en escribir estos artículos es para informar a todas las personas que hablan español y tienen poco o casi ningún conocimiento del inglés, sobre los últimos adelantos, programas y requisitos necesarios para ser aprobados para estas ayudas.
No debe de preocuparnos ni avergonzarnos, si nos vemos en la necesidad de solicitar ayuda del gobierno, para hacer nuestra vejez más pasadera. Es importante saber que hace unos veinticinco años el gobierno de los Estados Unidos pasó la llamada la «Ley para los Ancianos.» Dicha ley garantiza una serie de servicios que las personas de la tercera edad pueden adquirir, basándose simplemente en la edad del participante.
En áreas como Miami, Nueva York y Los Ángeles, las personas mayores de origen hispano saben de esta ley y acuden a recibir los servicios sin problemas. Pero para aquellos que viven en otras partes del país donde no hay una población hispana significante, los ancianos hispanos y sus familiares no encuentran ni la misma información ni el mismo apoyo. Muchos piensan que solicitar esta ayuda les pondría en peligro el Seguro Social o los forzaría a terminar en un asilo de ancianos o a vender la casa. Nada de eso es correcto.
Muchas veces el hecho de no saber inglés o que, por no saberlo bien, nos da vergüenza hablarlo y nos cohíbe de llamar a las agencias donde se ofrecen estos servicios. Es importante, aunque cueste un poco de esfuerzo, hacer esa primera llamada. El primer paso a seguir es identificar dónde está y cómo se llama la agencia estatal o federal que ayuda a las personas mayores en el zona donde vivimos.
Es posible que esta información está bajo el nombre de «area agency on aging» (AAA) o como se diría en español «agencia local sobre el envejecimiento.» Dicha agencia recibe dinero estadual, federal y, a veces, hasta recibe dineros locales o donados a la United Way. La agencia es responsable de coordinar todos los servicios a las casas, los servicios en los centros para personas mayores y de transportación.
Una vez que tengamos el número de teléfono y la ubicación de la agencia, el próximo paso a seguir, es reunir todos los datos de las cosas que nos van a preguntar. Así no perdemos tiempo ni perdemos la llamada. Hay que tener bien claro la dirección, el número de seguro social, el nombre del doctor de la familia y datos médicos como medicinas por recetas y saber exactamente lo que vamos a solicitar, para no distraer la atención de quien o quienes nos atiendan.
Por ejemplo, si una persona necesita ayuda para ir a comprar los mandados, porque no sabe conducir o no carece de medio de transporte, esa persona debe decirlo claramente. Si lo que esa persona necesita es ayuda para levantarse por la mañana, bañarse, cocinar o hasta caminar, la persona debe decir exactamente lo que necesita. A veces lo único que necesitamos es algo de distracción o una llamada que nos aliente. Todos estos servicios están disponibles.
Muchas agencias contestan a los solicitantes, diciéndoles que no hay fondos para esos servicios. En esos casos hay que insistir en que tomen nombre y datos y solicitar de haber una lista de espera que le digan en qué número queda usted en esa lista y cuánto habría que esperar.
Cabe la posibilidad de que la persona que contestó al teléfono piense que ésa es la mejor manera de salir de quien llama. Eso no es lo correcto. La ley dice que las agencias deben de reevaluar su caso cada seis meses para determinar si usted tiene o no una gran necesidad de estos servicios. Si los datos no están en la computadora, la agencia no tiene por qué reevaluar el caso y es posible nunca lo van a llamar. En otras palabras, usted no existe para esa agencia y cuando haya fondos, a usted nunca le notificarán y otros recibirán el beneficio en lugar de usted.
Por otra parte, es casi seguro que usted no vuelva a llamar a la agencia. Después que le tomen los datos es importante que no se olvide de volver a llamar mensualmente para saber si hay fondos o si el número o lugar en la lista de espera que le asignaron ha cambiado. Es importante saber que el dinero que el gobierno da a esta agencia entra siempre a principio del año fiscal. Es decir «julio» para los programas estaduales y octubre para los programas federales. Si lee en el periódico que el gobernador dio dinero llame y averigüe cuáles son los programas que van a recibir los fondos.
Cuando una persona necesita ayuda, es importante que ésta explore todas las opciones y que no piense que la única opción es ingresar a un asilo. Es importante también que sepa que muchos programas no miran el dinero que la persona tiene. Esto es algo que muchas pocos saben, y por lo tanto no hacen solicitudes a programas que ofrecen alternativas a al ingreso en asilos.
Tengo un gran interés en que todos los meses nuestros viejitos que hablan español y los familiares de los mismos aprendan algo nuevo de los servicios, las medicinas, y las opciones que hayan disponibles. De esta manera podremos finalmente llegar a obtener los mismos beneficios que el resto de la nación.
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